lunes, 4 de junio de 2012

Tú, ¿Formas parte del maltrato?


El maltrato de caninos, es algo muy común que todos hemos visto, oído, observado ya sea en videos, o con la presencia propia con vecinos, familiares, etc.
Que esto sea común no significa que deje de ser importante, pues muchas personas piensan que porque son animales que adquirieron, o les regalaron, son objetos y pueden hacer con ellos lo que se les venga en gana, y tales acciones llegan al abandono y/o la muerte, que en el primer caso siempre acaba con el segundo.

Mas del 60% de los perros llegan a vivir el maltrato animal, toda su vida, desde que llegan a su hogar, encadenándolos, atarlos, no alimentarlos adecuadamente, restringirlos del agua necesaria, hasta el daño físico y psicológico que ellos reciben.
Muchos personajes importantes, entre ellos René Descartes, afirmaban que los animales (como los perros) no tenían sentimientos.
Negaba el sadismo, y así mismo que los animales tuviesen mente, pero afirmaba que estos eran maquinas”

Pero nos hace llegar a una pregunta ¿Cómo esta clase de personas estudiosas pudiesen decir ese tipo de atrocidades?, que obviamente se pueden descartar con otra pregunta menos rigurosa.
¿Cómo pues, te puedes asegurar de que un ser vivo humano siente dolor?, y es muy fácil pues, cuando un ser vivo humano le pinchamos el brazo, tiende a alejar el brazo, y a gritar “ay, ó auch” (cualquier tipo de grito), al igual que los animales.
Cuando pinchamos la pata, o cualquier parte del cuerpo de estos, tienden a alejar la misma, y a chillar, entonces ¿porqué decir que son maquinas?

En Inglaterra, se descubrió que los animales no solo sentían el dolor físico, sino que también, llegaban a sufrir por emociones, como el miedo, ansiedad, estrés, etc.
Generalmente a los caninos que se les da una omisión de cuidados, y/o acompañada de maltratos físicos, llegan a tornarse agresivos.
Todos los seres vivos humanos, y no humanos, compartimos las mismas capacidades de sentir, y poseemos instintos de sobrevivencia, no queremos ni quisiéramos nunca que nos encerraran, torturen o hagan sufrir.
Y si seguimos valorizando nuestra “raza” como superior, o de mayor importancia, no es de extrañarse que terminemos acabando con nuestra propia especie.

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